Susurros

Mi hijo, desde muy pequeño, se cubría las orejas con las manos y cerraba los ojos ante sonidos como el chirriar del metro al llegar a la estación o los truenos de una noche de tormenta.

Creíamos que era por miedo pero ya un poco más mayor, nos aclaró que simplemente lo hacía porque le molestaba el ruido.

Ayer me encontraba en uno de los tantos locales pequeños y entrañables del barrio de Gracia. Había un poeta recitando fragmentos de su último libro. Quizá con la intención de llegar más al público de la sala, intercalaba constantemente alaridos y risas histriónicas mientras gritaba el texto. No sé si me gustó o no lo que decía. Solamente podía pensar en lo mucho que me molestaba el ruido.

El poeta terminó y entonces leyó Marina.

A Marina la parieron con el botón del volumen atascado en el 3 o el 4, muy acorde con su físico hipnótico. Nos llegaban al oído las palabras de Yoro – su primera novela- a través de su voz tímida pero tras cruzar el conducto auditivo, esas palabras resonaban una y otra vez en el cerebro, el corazón y las tripas. Eso no es ruido, eso es vida.

A mi, no me griten.

A mi, susúrrenme al oído para hacerme temblar de pies a cabeza.

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SOBRE MI

Soc la Mercè. Alguns – pocs – em diuen la Piera. La vida no sempre és de color de rosa, però a mi m’agrada i m’escau aquest color.

DE TORNADA