La prisa mata

Visitando la zona desértica de Merzouga, en Marruecos, apoyé mi mano derecha sobre aquel poste en medio de la nada y noté un fuerte pinchazo en el dedo índice.

Una astilla atravesaba todo lo ancho del pulpejo del dedo, quedando totalmente cubierta por una fina capa de epidermis. Hassan, nuestro ángel de la guarda marroquí, me examinó el dedo y me pidió que esperara.

Las esperas en Marruecos pueden ser eternas pues su lema es “la prisa mata”.

Hassan tuvo la calma necesaria para buscar una hoja con unas características específicas entre las escasas plantas de la zona. La hoja tenía forma de corazón y terminaba en un prominente pincho de centímetro y medio.

Tomó la hoja y lentamente fue doblando cada uno de los extremos del limbo hacia el nervio, hasta obtener una especie de bisturí ecológico. Impresionante. Luego, con movimientos precisos y la característica paciencia marroquí, empezó a “levantar” la piel para dejar al descubierto parte de la astilla y así poder extraerla.

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SOBRE MI

Soc la Mercè. Alguns – pocs – em diuen la Piera. La vida no sempre és de color de rosa, però a mi m’agrada i m’escau aquest color.

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