Vamos a ver algo bonito – bromeaba Jaume cada vez que se subía a la furgoneta roja. Era una broma porque la belleza en Noruega es omnipresente, al igual que lo era la luz.
Viajar al norte de Noruega en agosto es lo que tiene; no te puedes pasar al lado oscuro porque es de día las veinticuatro horas. Tanta belleza y tanta luz te emborrachan de irrealidad.
¿Qué ves por la ventana? – me preguntaba Leo desde el sur de España poco antes de la medianoche. Veo esto – le escribía- a la vez le enviaba la imagen por whatsapp. Si no has retocado la foto – me respondía – no seas loca y quédate ahí para siempre.

Esa respuesta fue la chispa para empezar a atar cabos. Sí, los noruegos están compinchados para que nadie quiera marcharse y tengo pruebas.
Prueba 1. La iniciativa de las Rutas Panorámicas. A lo largo de casi dos décadas y con una inversión de cientos de millones de coronas han contratado a los mejores arquitectos y diseñadores para crear hermosas estructuras que te invitan a perderte en las maravillas naturales del país. Se trata de dieciocho rutas que se encuentran en el oeste, centro y norte de Noruega cubriendo un total de casi dos mil kilómetros. Mira:





Prueba 2. Las mesitas de picnic de madera. Son como una plaga, están en todas partes: en la playa, en los parques, arriba de la montaña, en medio de la ciudad…gratis y sin un rasguño. Más que sospechoso.


Prueba 3. Barcos, barcas y barquitas para exportar – tal y como decía Mamen. Las ponen de todos los colores y bien amarraditas en muelles de de ensueño para hechizarte.


Y miles de pruebas más….
Hay una forma de salir pero constituye un gran reto que solo superan unos pocos…
Listen to me…
Debes ir al pueblecito de Nusfjord en las islas Lofoten…
Te encontrarás con muchos obstáculos porque lo tienen todo: casas y barquitas de cuento, miradores, mesas de picnic de diseño…


Dirígete sin demora al anexo de la refinería de aceite de hígado de bacalao…
Busca y encontrarás como conectar con el exterior para pedir ayuda.






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